miércoles, 28 de diciembre de 2011

En una esquina de mi barrio hay una tienda que vende unas pastillas para olvidar. Los vecinos aceleran que su efecto prolifera pero yo no las quise ni probar.
Pastillitas del olvido tengan el recuerdo vivo de la noche que lo vi bailar, se movía como loco inestable y caprichoso y era triste como mi ciudad. 
Yo que te di todas mis noches a vos, sin lamento ni reproche te di en las noches y los días mis mejores melodías en las horas mas tremendas de mi vida. 
Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía y así destinada a padecerte sigo loca como siempre inventando lo que sea para verte.

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