lunes, 25 de mayo de 2009

A veces querer remar sin remos es un poco complicado. Podés usar tus manos, pero inútilmente llegarás a ninguna parte. El riesgo a caerte desprevenido al agua es grande, ¿qué elegís? Quedarte sentado en tu bote, esperando tal vez, quizás, que una ráfaga de viento te ayude, ¿o lo intentarás de todas formas?
La vida es igual, está llena de sorpresas. Un día te despertarás y serás una princesa en su mágico castillo; otro día sentirás que no hay peor ogro que vos. Jamás podrás saber qué te aguarda al otro día, ni siquiera cuando creés haberlo planeado todo. Podés tomar un riesgo, y animarte a remar con tus manos, o tan solo quedarte sentado esperando que alguien de repente llegue y te ayude con tu bote perdido en medio del océano. Así, ¿cómo llegarás a buen puerto?

No hay comentarios: